viernes, 19 de octubre de 2012
Las cosas cambian.
Y fue en ese mismo instante cuando me preguntaron por qué te quiero. Simplemente agaché la cabeza y me marché distante. ¿Quererte? Después de todo suena escaso, te quise cuando me miraste a los ojos, aquel extraño mes de mayo. Entonces lo supe, tenías que ser tú. Algunos lo llaman destino, yo prefiero llamarlo amor. Sentí tu mirada cálida descansar en mis pupilas, escuché los latidos de tu corazón a unos centímetros de distancia. A muchos les parecerá mentira todo eso de las palpitaciones, los nervios, las mariposas, la felicidad, el primer amor. Pero tan sólo los que de verdad lo sintieron pueden afirmarlo. Cada uno en su interior lo siente, intentas evitarlo pero crece más y más; hasta hacerse fuerte. Sin sentirlo te despiertas sonriendo al imaginar su rostro en tu cuarto y sabes que tu vida ha cambiado. Algunos juegan a enamorarse, sinceramente pierden el tiempo. Nunca; jamás de los jamases te enamorarás de la persona que tú elijas. Te toca sin avisar, cuando menos te lo esperas sucede y ese es el verdadero motivo de tu felicidad. Es verle de lejos, reconocer su sonrisa perfecta y sentirte la chica más afortunada del mundo. Es rozar su piel sin ningún motivo escrito y dejar de respirar. Es escuchar su nombre y girarte enérgicamente. Es besar sus labios y alcanzar lugares mágicos. ¿Suerte? Mucho más que eso, tienes suerte de que exista, aún más de quererle y eres la chica con más suerte del mundo porque un día le tuviste. Desde tu cama recuerdas la primera vez que te hizo sonreír, quizá no sea la última; ahora será de otra forma. De todos modos, las cosas cambian, a pesar de que las personas nos neguemos a admitirlo. ¿Recuerdas aquella vez en que paseasteis de la mano y se te erizó la piel? ¿La primera vez que te dijo te quiero? ¿El número más bonito del mundo? ¿Y recuerdas su forma de caminar? ¿Su peculiar mirada? ¿Recuerdas aquel día en el que el mundo se te caía encima, pero no ocurrió porque estaba él? Miras sus fotos cada día y sigues sintiendo lo mismo. Llegaste a necesitar tanto a alguien que no te imaginabas una vida sin él. Porque cada palpitación muestra tu amor, te has enamorado. Intentas olvidarle un segundo, pero parece que todos tus actos son inútiles, tu cabeza sólo tiene a ese chico moreno que un día te robó el corazón. No hay nada como bromear con esa persona, picarte y reír sola en tu casa. Nada como saltar de alegría una tarde de verano y gritarle al mundo que quererte es poco. Puedes intentar engañar a la gente, pero tu mirada te delata. Enamorarte no es ver a alguien perfecto, es conocer sus defectos y que éstos le hagan perfecto. Porque cada palabra, cada instante, cada caricia y cada canción se guardarán por siempre en mi mente. ¿Olvidarte? Dicen que el tiempo curará las heridas, pero no las tengo, cada momento fue bueno, inolvidable. Por el infinito que se queda corto y el universo al que ya hemos llegado, te amo.
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